Where the inspiration flows in words, what my soul is made of ...
miércoles, 20 de junio de 2012
Es hora.
El la había estado besando minutos antes, la había sentido, acariciando su pelo, sus cachetes, su nariz, sus labios, no podía evitar las ganas de llorar de felicidad al ver tanta armonía hecha piel, al ver que entre sus manos una gota mas se deslizaba, pero provenía de esa persona que llenaba su pecho de calor y saltos, y al mismo tiempo lo hacia sentir como cuando el viento rozaba su cara, eso que tanto le gustaba. Pero cae otra gota, el la observa caer en su brazo, y verla y sentirla le hacia saber que ya era hora.
Habían visto el atardecer, se dieron las manos acostados en el zacate, viendo las estrellas y viendo el amanecer venir hacia ellos, eso le permitía saber que era la hora... Continuo acariciándola, apreciandola y besandola, mientras llovia dentro de la habitacion... Era hora...
Ella, acurrucada en el, sentía su corazón palpitar fuerte, con la mano que coloco en su pecho para abrazarlo. Ella sentía su corazon acelerarse y su pecho comprimirse al pensar en lo que estaba sintiendo, el corazon de el, lo que lo tenia junto a ella en ese momento y en muchas memorias ya, ese órgano que se movía velozmente al estar junto a ella... Se movía velozmente... Luego pensaba en la música que sonaba en la habitación, con la que crearon una escena mas agradable, tierna y romántica... Su música y el corazon de el palpitando. Su música que lograba llenarla un poco, junto a el, cuando ella no podía sentir el peso del mundo sobre ella, cuando no estaba consciente del momento por estar consciente de su vida, cuando el vacío la hacia reconocer que nunca era suficiente, cosas que le daban momentos de felicidad pero que al recordarlos en ese estado no eran mas que imágenes... Esa, su música, era la que sonaba.
...Su música y el.
Habían pasado diez minutos desde que los dos, en sus mundos existentes en sus cabezas, habían reconocido que ya era hora. Aun las estrellas se lograban ver, la claridad era cada vez mas presente, y el frío de la madrugada les permitía acurrucarse mas entre ellos.
Pero ya es hora, no mires el reloj, ya no se mueven las agujas, no busques un numero, solo es que ya es la hora, porque se siente, porque lo es.
Ella levanto su cabeza, se miraron a los ojos, segundos en los que se decían que ya lo sabían, que ya era la hora... Sus manos se juntaron de un lado, ella coloco la otra sobre su estomago y la de el recorría lo frío, había recorrido lo frío, lo caliente, lo suave y ahora lo duro, lo vacío y muerto, pero ahora el sentía paz con ese frío y pesado objeto, lo que los había hecho perder la paz en sus vidas de pequeños ~causas diferentes, reacciones iguales~ pero ahora, en este momento, solo lo hacia sentir paz...
El la coloco sobre el, la rodeo con sus brazos mientras ambos miraban en el balcón de la habitación como salia el sol, su luz apenas cálida entraba a la habitación, el la abrazo tan fuerte y cariñosamente como cuando la encontro en el suelo, temblando y llorando, con su pelo sobre la cara, viendo al suelo y viendo su creación, tan cerca habia estado, pero el llego y el filo perdio el brillo que simulaba una sonrisa de satisfacción, y el rojo perdio la voz con la que suavemente la llamaba e incitaba a mas, pero el llego justo en el momento, la abrazo tan fuerte... Imaginar su vida sin ella, imaginar la poca fuerza que en ella transcurría... La necesitaba abrazar, sentirla, no dejarla ir aun, no podía entrar a el la idea de seguir caminando por las calles, sintiendo el viento sobre el, escuchando música, todo ...sin ella, simplemente imposible.
Cuando de este fuerte abrazo ambos suspiraron de nuevo, el bajo su mano, ella bajo la de ella para traerla de nuevo, pero esta vez pesada. Era hora. La beso de nuevo, sus labios fríos y temblando se juntaron con cariño una vez mas, y entonces sucedió, las manos que jugaban con la muerte, sobre sus piernas, se habían reunido finalmente y habian logrado dirigir su diversion hacia ellos, concentrando su zona de juego en sus pechos, donde el de ella tapaba el de el, pero estaban en la misma posición, sabiendo que al jugar se unirian de un golpe, la muerte se abriria camino, pero lo aprovecharía todo.
Y entonces llego la hora, el tiempo y el espacio no existían, la escena se paralizo, excepto sus dedos, el con su dedo indice sobre el de ella, ambos en el mismo lugar, se movían como si fueran piezas de una maquina, encajan perfectamente y se mueven con el mismo ritmo, para la misma función...
Los pájaros sobre las ramas de los arboles que rodeaban el balcón cantaban sus felices melodías mañaneras, las hojas sonaban con el viento, el zacate brillaba con la luz del sol que despertaba, y ella jugaba, jugaba con su nuevo hogar, donde una vez vivieron dos corazones, palpitando al unisono, acelerado el uno por el otro, pero que debían regresar con el viento, siempre volando juntos, pero no mas en el mismo lugar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario