Llega ese momento en el que sientes frío, tu piel se eriza, tus brazos buscan abrigos, cobijas, buscas café o chocolate, pero nada de eso lo quita, por que lo que buscas es piel, esa única piel, que de no saber de su existencia no sentiría frío, puesto que no extrañaría su calor, no necesitaría su confort.
Mil cobijas no suplicarian en vano darme el sustento que me dan esos brazos, aún sin cubrirme como ellas, aún si la sensación se siente como si esos brazos cubrieran hasta mis huesos.
Seguiría deseando esos días de lluvia en mi cama, perdida entre almohadas; pero ahora me dan miedo esos días si no estoy segura de que tendré descanso en su pecho y que perderé mi cabeza entre la piel de su cuello.
Where the inspiration flows in words, what my soul is made of ...
jueves, 24 de septiembre de 2015
Tengo frío
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