Cuando había creído que era el cielo y la tierra, donde me encontraba caminando, las sonrisas y momentos que me causaban tranquilidad, se comenzaron a distorsionar, había creado mi camino hasta el final, pero esto me detuvo y no podía respirar.
La imagen se dividió en miles de cuadros, una vez mas me encontraba jugando.
Veía manos, los gritos invadían el lugar, tantas caras de sufrimiento.. Alcancé a tocar una de ellas, mi mano comenzó a desaparecer, y me encontré en lo que mi cuerpo decía ser un espejo. El vacío se sentía en cada paso que daba, pasos que sin superficie seguían un destino; desconocido era, pero ahí me guiaban.
Cuantas hojas volaban hacia la dirección contraria, bailaban con mi cabello y suavemente me tocaban.
Un arbol al final, melodías de sus ramas secas, y de una de ellas colgaba un papel, ese por el que allí me encontraba.
Mi firma y mi sangre, un sello pactaban, el contrato de la eternidad que creaba este en un eterno viaje. Donde la palabra "terminó" se reflejaba hasta la profundidad.
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