Where the inspiration flows in words, what my soul is made of ...

domingo, 15 de septiembre de 2013

Mundana.

Oh almas apiadense de mi, y no permitan de mi su enfoque.
Así aferrome a las estrellas en su pleno existir, mientras la dama, que entre oscuras telas, nos mira al reír.
Y entre humo y palabras una historia transcurre, como entre los poros de mi piel el pensar se escurre.
Alegrías y momentos de logro,
 se amontonan en nuestros recuerdos, como oro.
Pero no todos disfrutamos de ese lado cuerdo, no los que el mundo vemos en otra perspectiva. Que vienen y van en nuestras manos las razones, y anhelamos el despego de nuestra alma 
del sepulcral mármol que conforma las caras de quienes nos rodean, 
o mas allá que ellos, nuestros mismos corazones; 
Somos quienes presenciamos lo existente, y sufrimos el furor con el que esto se auto destruye.
Somos quienes cabemos en un charco de hipocresía con un espejo y aún así, sin interior reproche.
Somos quienes desvelamos nuestros sueños, para que hagan el intento de un rose,
Un rose en el agua, en la cual sal parecemos.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Así lo sentía...

Era un como un dolor pero era tan dulce; lo sentía en mi cara, en mi palpitar, en toda mi piel, en mis dedos, en mi alma.
Siempre pensé que esa sensación era lo que realmente llaman felicidad, hasta caer en cuenta que era el mismo dolor intentandose disfrazar.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Ciclo hacia el vacío.

Siento cada vez mas cercana la entrada al crematorio. Mi vida noté entre las paredes que me rodeaban. Una vez mas estoy encerrada entre paredes. 
Cuando había creído que era el cielo y la tierra, donde me encontraba caminando, las sonrisas y momentos que me causaban tranquilidad, se comenzaron a distorsionar, había creado mi camino hasta el final, pero esto me detuvo y no podía respirar. 
La imagen se dividió en miles de cuadros, una vez mas me encontraba jugando.
Veía manos, los gritos invadían el lugar, tantas caras de sufrimiento.. Alcancé a tocar una de ellas, mi mano comenzó a desaparecer, y me encontré en lo que mi cuerpo decía ser un espejo. El vacío se sentía en cada paso que daba, pasos que sin superficie seguían un destino; desconocido era, pero ahí me guiaban. 
Cuantas hojas volaban hacia la dirección contraria, bailaban con mi cabello y suavemente me tocaban.
Un arbol al final, melodías de sus ramas secas, y de una de ellas colgaba un papel, ese por el que allí me encontraba.
Mi firma y mi sangre, un sello pactaban, el contrato de la eternidad que creaba este en un eterno viaje. Donde la palabra "terminó" se reflejaba hasta la profundidad.