Así aferrome a las estrellas en su pleno existir, mientras la dama, que entre oscuras telas, nos mira al reír.
Y entre humo y palabras una historia transcurre, como entre los poros de mi piel el pensar se escurre.
Alegrías y momentos de logro,
se amontonan en nuestros recuerdos, como oro.
Pero no todos disfrutamos de ese lado cuerdo, no los que el mundo vemos en otra perspectiva. Que vienen y van en nuestras manos las razones, y anhelamos el despego de nuestra alma
del sepulcral mármol que conforma las caras de quienes nos rodean,
o mas allá que ellos, nuestros mismos corazones;
Somos quienes presenciamos lo existente, y sufrimos el furor con el que esto se auto destruye.
Somos quienes cabemos en un charco de hipocresía con un espejo y aún así, sin interior reproche.
Somos quienes desvelamos nuestros sueños, para que hagan el intento de un rose,
Un rose en el agua, en la cual sal parecemos.